El gato en la luna

"I offer you lean streets, desperate sunsets, the moon of the jagged suburbs"

Música en el cuerpo

dança.jpgGiro…giro…giro y entre el mar de personas que me rodean, apareces. ¿Eres tú o no? ¿Estás aquí? ¿O mi algo embriagada imaginación se está inventando formas perfectas que se parecen a ti? No, debes ser tú por la forma en que me tomas y me acercas a ti, muy cerca, dándome un plano estrechamente cerrado de tu boca; siempre ha sido un placer tentar a esa boca, más ahora cuando por fin parece que coincidimos y decidimos dejar atrás fantasmas que nos pesaban. Miro tus ojos y descubro al hombre abrasante que se oculta en ellos, mirándome demasiado profundo. Me dejo llevar por tu cuerpo que sigue unos ritmos excesivamente pasionales, entre lo escondido y lo feroz, como tú, como yo. Me cautiva sentir tu piel tan cerca de la mía, separada solo por esos milímetros de tela que la sociedad requiere; me gusta la manera en que tus manos se antojan de mí, en la que la carne se mina de sensaciones animales, me gusta tu camisa, pero me gustará más cuando sin remedio y sin pensar, más tarde la arroje al piso de mi cuarto. Percibo que hace mucho tiempo el movimiento de tu cuerpo contra el mío me sacude los años de los hombros, me sacude la tristeza, la timidez, el nihilismo; advierto que solo hacían falta tus manos en mi cintura, tus labios demasiado pegados a los míos, un solo de saxofón y un microclima ardiente entre ambos, para recordar un poco de quien soy, para sentirme un poco yo de nuevo.

Yo sin ti

El viento agitado, el mar, el salitre, esta luz que antecede al ocaso, la silueta de tu cuerpo aflorando bajo las telas, todo combina con nosotros.

-Siempre has tenido la cara de esperar más linda del mundo- confiesa

-Siempre has sido el peor adulador que conozco- se ríe, con esa risa que sabe me desarma totalmente.
-Ha pasado un tiempo ¿no?-
-Sí, un tiempo-
-¿Me extrañas?- pregunta
-No jodas- me mira… se quita el abrigo, tiene mi pullover, su pullover…pone el abrigo en mis hombros, colocándome de espaldas al muro, frente a su rostro, muy cerca de sí, demasiado cerca, peligrosamente cerca.
-Mírame, sé que debajo de toda indiferencia estás tú- lo miro, mirosu rostro, sus ojos negros, arrastro mi dedos por la incipiente barba. Me gana.
-Te quise tanto- susurro
-Te quiero tanto- confiesa, pero duele…duelen cada una de esas letras dichas por tu boca, dichas ahora, a destiempo, muy tarde..demasiado tarde. Me libero de su encierro, me aparto… se arrebata, lo noto en sus ojos, en el gesto intranquilo de sus manos tamborileando en el muro. Pasa tiempo entre nosotros…demasiado tiempo…que nos aleja sin remedio del otro. Tal vez esta vez sí sea.
Voy a él…me abrazo a su espalda, y aspiro su olor, siento sus brazos abrazando los míos, ¿será el frío? ¿o es que mi cuerpo solo se siente en casa cuando encuentra el tuyo? Sí, te extraño, a rabiar, te extraño a ti, y me extraño a mí contigo, pero ¿cómo confesarte lo que siento? ¿cómo confesarte que me gusta mi yo sin ti? Mejor no hablo…mejor el silencio culpable. Te volteo.
-Mírame- le digo -yo sé que debajo de todo este polvo y cemento estás tú- sonríe, como quien no le queda otra remedio, coge aire y finalmente suspira.
-Ha pasado tiempo, ¿verdad? Desde la última vez- pregunta
-Exactamente tres meses-
-¿Tres meses nada más?- asiento -¿Tres meses ya?-
-Sí-
-Me parece imposible, lo sabes-
-Sí-
-¿Será esta la vez?-
-No lo sé-
-¿Te veré de nuevo?-
-Seguramente-
-No- nos miramos -¿te veré de nuevo?- vuelve a preguntar.
-No lo sé-
Me encierra en un abrazo desesperado… quiero caer ahí, quiere que caigamos juntos… no puedo, no quiero me digo. Me mira…lo miro…lo miro demasiado, quiero guardarlo para siempre.
-Te quiero- susurro

Tu silencio

Miro a la ventana donde sueles estar tú… o todo lo que tú que puedan ser esas letras que me escribes; miro a la ventana, donde esta paz y esta guerra mías se armonizan, donde me pierdo y soy tuya…y soy… soy feliz… o al menos todo lo feliz que pueda ser mi niña oculta bajo la piel de una Alicia cualquiera, todo lo feliz que puedo ser ante la magia un príncipe extraño, que al mismo tiempo es distante y cálido… soy ingenuamente feliz, inocentemente feliz… o era…porque desde hace días miro esa ventana…y solo me recibe un silencio turbador…

Mi peor demonio

No puedo negarlo: mientras estás cerca soy más vil, más crítica y más intransigente con mis demonios, como si pudiera reprimirlos, encarcelarlos bajo tus camisas sobre mi cuerpo, bajo tu piel. Y tu boca convoca al batallón suicida de endorfinas, dopaminas y serotoninas de mi cuerpo, ardiente de encontrarse compartiendo el colchón junto a ti.

Estoy enviciada, hasta la esquizofrenia, de tu olor, de la just the way en que caminas, de tu lengua cínica, de tu edad, de las maneras que tienes para mirarme y reprenderme, de la forma en que sin más…pintas sobre mi espalda y aceptas mis manías atormentantes: la manía de callar, de tomar café sin azúcar, de mirar y criticar la sociedad, de encerrarme en el más sólido mutismo, de alejarme cuando escribo y cuando pienso, la manía de pensar sin actuar y de actuar sin pensar.

Y aun así sigues esperando en la salida a que te mire…y yo sigo esperando a que sonrías y juntos, caminar, sin excesos de engaños o bisutería, caminar después de 1925 días, muchos pasos adelante, más pasos atrás, correr, sentarnos, perdernos en diferentes vías, mandarnos señales y ver que en el poste de direcciones dejaste la marca de tres “uves”, y reencontrarnos.

Es increíble, un desafío al arte de las probabilidades, que luego de tantos días de soportarnos, de tantas días de ser tú indisoluble conmigo, de madurez y estilos, todavía me siente a esperar que llegues y tú… todavía llegues.

No puedo negarlo: mi peor demonio eres tú.

Eres cursi? III

-Eres cursi?-

-Sí-

-Al estilo de los bolerones antiguos-

-Sí, pero también al estilo de la rumba, el blues y el jazz que toca el pulso de tu sangre cuando te acercas a mí-